sábado, 16 de abril de 2011

LA TIERRA BAJO LAS AGUAS (Lara Blanco Latín I)

En esta entrada vamos a hablar de un episodio de la mitología griega que se asemeja a un episodio del Génesis: el Diluvio Universal ,y que vamos a traducir en clase, y veremos qué semejanzas y diferencias hay entre las dos narraciones .

Cuenta el Génesis que tiempo después de Adán y Eva había en la tierra muchos hombres y mujeres. Pero parecía que se habían olvidado de Dios: se portaban mal y se peleaban entre ellos. Viendo que eran malvados, envidiosos y egoístas, Dios se arrepintió de haber creado al hombre porque se había hecho malo.

Entonces, Dios decidió inundar la tierra para hacer desaparecer a los hombres y a las mujeres;  algo parecido a  lo que van a explicar los griegos a partir del mito de Prometeo del descubrimiento del fuego y lo que esto va a conllevar. Iba a hacer que lloviera tanto que los mares, los lagos y los ríos se desbordarían cubriendo de agua toda la tierra : el Diluvio Universal.  Pero Dios sabía que había un hombre bueno que merecía salvarse. Este era bueno y generoso y siempre había guardado a Dios en su corazón. Este hombre se llamaba Noé. Dios mandó construir un enorme barco, un arca, para refugiarse en él con toda su familia, y con una pareja, un macho y una hembra, de todas las especies de animales. Noé hizo lo ordenado, metió la pareja de cada especie sin que se le olvidara ninguna y luego entró con su mujer, con sus hijos y con las mujeres de sus hijos. Siete días después, una lluvia torrencial empezó a caer sobre la tierra. El arca de Noé comenzó a flotar mientras el agua subía y subía y la tierra iba desapareciendo. Finalmente después de 40 días y 40 noches la lluvia cesó. Noé dio gracias a Dios y Dios hizo una promesa:  jamás destruiría a los hombres a pesar de que se portaran mal los unos con los otros.

Por último para volver a poblar la tierra los hijos de Noé tuvieron muchos hijos y estos a su vez más y de esta forma la tierra se llenó de miles de mujeres y de hombres.

A continuación os voy a mostrar una imagen del diluvio universal, que se encuentra en la Capilla Sixtina donde hemos estado en nuestro viaje a Roma.


Esta obra fue el primer episodio que Miguel Ángel pintó al fresco, entre diciembre de 1508 y enero de 1509 en el techo de la capilla Sixtina. Al fondo, en el centro, el arca está representada como una casa; delante de ella se hunde una barca por el peso excesivo; a la derecha, en un islote, bajo un tienda, la multitud de los egoístas que impiden a los otros el acceso a la tierra firme contrasta con el anciano que trata de revivir a uno que está medio muerto. A la izquierda., la multitud de los generosos, destacan los amantes abrazados para morir juntos; la madre con los hijos aterrados; el desnudo con ojos centelleantes que carga a su mujer sobre los hombros.

Y ahora vamos a ver cómo cuentan los griegos este mismo episodio siendo también un castigo por una divinidad.

Cuenta la mitología griega la historia de un gran diluvio producido por Poseidón, quien por orden de Zeus había decidido poner fin a la existencia humana, por haber aceptado el fuego que Prometeo había robado del Monte Olimpo.Deucalión y su esposa Pirra fueron los únicos supervivientes, puesto que estos fueron avisados por Prometeo de que Zeus iba a castigar a la humanidad . Prometeo le dijo a su hijo Deucalión que construyese un arca para él y su esposa y en la que estuvieron flotando hasta llegar a las montañas de Tesalia.
Al terminar el diluvio (que duró 9 días y 9 noches), y una vez que se secó la tierra y las aguas retrocedieron al mar, el arca de Deucalión se posó sobre el monte Parnaso, en donde estaba el oráculo de Temis. Deucalión y Pirra entraron en el templo para que el oráculo les dijera qué debían hacer para volver a poblar la Tierra, y la diosa sólo les dijo: «Vuélvanse hacia atrás y arrojen los huesos de su madre.» Deucalión y su mujer adivinaron que el oráculo se refería a las rocas, puesto que su madre era Gea. De esa forma, las piedras arrojadas por Deucalión se convirtieron en hombres, y las arrojadas por Pirra en ninfas o diosas menores, porque aún no se había creado a la mujer.

A continuación os muestro una imagen en la que se puede apreciar como Deucalión y Pirra están tirando las piedras con el objetivo de poblar la tierra.



Conclusión: estos dos relatos nos hablan del mismo hecho:  un  diluvio universal enviado a la tierra por una divinidad para castigar a la raza humana. En la biblia el castigo es provocado por Dios, mientras que los griegos lo explican mediante un castigo de Zeus (padre de todos los dioses y hombres), teniendo en cuenta que la cultura griega es politeísta y que por lo tanto no hay un solo dios como en la biblia. También podemos ver diferencias a la hora de la repoblación que en la biblia es mediante la reproducción y en la mitología griega mediante el arrojamiento de las rocas y por ultimo en la duración del castigo, que es más largo por parte de la biblia.

domingo, 3 de abril de 2011

LAS LATOMÍAS DE SIRACUSA

    Acabamos de empezar a traducir fragmentos del último discurso que Cicerón escribió contra Verres, ya sabéis, ese cruel, soberbio y corrupto al que Roma envió como propretor a la provincia de Sicilia en el año 73 a. C. . Durante su gobierno en la isla cometió innumerables atrocidades: ahogó con sus abusivos impuestos a la población, saqueó templos y casas privadas para apropiarse de las obras de arte, extorsionó sistemáticamente a los terratenientes, y condenó y ajustició a ciudadanos romanos. Precisamente es de este último crimen del que tratan nuestros fragmentos.
   El protagonista es  Publio Gavio, del que nos cuentan que consiguió escapar de las "latomías" de Siracusa, donde Verres le había encarcelado  junto con otros ciudadanos romanos,  y se presentó en Mesina con la intención de denunciar la situación. Avanzando en la traducción conoceremos su triste final.
     Pero ¿qué eran estas latomías, las lautumiae? En el diccionario encontramos el significado de "canteras", y es esa precisamente la etimología de la palabra: del griego arcaico λαας "piedra"  y τομη, "corte, abertura". Estas latomías parece que ya se excavaban en el s.V a. C.: la roca caliza que extraían de ellas se utilizó para la construccción de los templos, murallas y otros edificios de Siracusa. Pero no sólo se utilizaron  como canteras, sino también como prisión. El mismo Cicerón, unas líneas más arriba del fragmento que traducimos, las describe así:

"Todos vosotros habéis oído hablar, y la mayoría conocéis directamente, las Latomías de Siracusa. Obra grandiosa, magnífica, de reyes y tiranos, excavada íntegramente en la roca por obra de muchos operarios, hasta una extraordinaria profundidad. No existe ni se puede imaginar nada tan cerrado por todas partes y seguro contra cualquier tentativa de evasión. Si se solicita un lugar público de encarcelamiento, se ordena conducir a los prisioneros a estas Latomías, desde las otras ciudades de Sicilia." In Verrem II, 5, 68



    En efecto, aunque actualmente aparecen a cielo abierto, como podéis ver en las imágenes, en la antigüedad eran lugares cerrados, oscuros y húmedos, donde, por ejemplo,  tras la batalla de Atenas y Siracusa (un episodio de la Guerra del Peloponeso) fueron encarcelados miles de atenienses. El mismo lugar en el que Verres encarceló a numerosos ciudadanos romanos. Así lo cuenta Cicerón:

   Carcer ille qui est a crudelissimo tyranno Dionysio factus Syracusis, quae lautumiae vocantur, in istius imperio domicilium civium Romanorum fuit.    In Verrem II, 5, 143

  Y ese cruel tirano que menciona nuestro autor, Dioniso I, que gobernó Siracusa en los primeros años del s. IV a.C.  presta su nombre a una de las más conocidas de estas cavidades: "la oreja de Dioniso", así llamada por el genial Caravaggio, el pintor barroco cuyas obras admirábamos en Roma no hace tanto y que pasó unos meses de 1608 en esta ciudad de Sicilia . Viendo las imágenes entendemos por qué ¿no?

Sí, se asemeja bastante a una oreja de burro (¿no os recuerda a las asininae aures con que el indignado Apolo castigó a Midas?).  El tirano utilizó esta cueva  para encerrar a los que se atrevieron a oponerse a su gobierno: dicen que la excepcional acústica del lugar le permitía escuchar los planes y secretos de sus prisioneros.
  Fuera como fuese, de este siniestro lugar, hoy reclamo turístico de la espléndida Siracusa, consiguió escapar nuestro Gavio, a quien, ante la crueldad de Verres, de poco le valió ser civis romanus.

martes, 7 de diciembre de 2010

IN OLOREM CONVERSUS

Copia de Leonardo da Vinci
Para repasar los textos de Higino os propuse un recorrido en el que a sus palabras le acompañaban imágenes de los mitos que nos contaba. A todas nos impresionó de manera especial el cuadro escogido para acompañar el mito de Júpiter y Némesis. En efecto, Higino recoge la versión según la cual Júpiter, queriendo burlar el rechazo de Némesis, se transformó en cisne (in olorem conversus) y se  refugió en el regazo de la joven, consiguiendo de esa manera su propósito. Según esta versión, de esta unión nació un huevo ( ovum procreavit) que más tarde incubaría Leda y del que nacería Helena. Pero el mismo Higino apunta la versión más conocida: Alii autem cum Leda Iovem concubuisse in olorem conversum dixerunt. Y como Leda yació esa misma noche con su esposo Tindáreo, pasado el tiempo, de ella nacieron dos huevos y de cada huevo, dos gemelos: Pólux y Helena, hijos de Júpiter, y Cástor y Clitemnestra, hijos del esposo mortal. Aquí vemos a la "feliz familia" pintada por Leonardo Da Vinci, pero es sólo una estupenda copia, pues el original desapareció, como ¡oh casualidad, oh fatalidad!, le ocurrió a nuestro cuadro. La realidad es que la imagen de la joven desnuda dejándose seducir por un cisne blanco ha sido reproducida por innumerables artistas, pintores o escultores, desde la antigüedad hasta nuestros días. También ha sido inspiración para poetas: aquí queda el que escribió el irlandés W.B. Yeats:
Una ráfaga súbita: las magnas alas desplegadas
sobre la doncella vacilante, los muslos acariciados
por las negras palmas, en el cuello el pico preso;
indefensa y sujeta pecho contra pecho.
¿Cómo pueden esos frágiles dedos aterrados
defender los mansos muslos de la gloria alada?
Y ante ese blanco torrente, un cuerpo así tendido,
¿qué hace salvo sentir el palpitar desconocido?
Un espasmo en la entrepierna concibe
el muro caído, el techo y la torre ardiendo,
a Agamenón y su muerte.
Tan impotente,
tan rendida ante el brutal hijo del aire,
¿unió ella al recibirlos el saber y el poder
antes de que el indiferente pico la dejara caer?
No es el momento para ponernos exhaustivos, sólo os dejo un par de ejemplos: un relieve griego del siglo II a.C., en el que, al parecer, se inspiró Yeats, y la obra simbolista del francés Gustav Moreau, del siglo XIX.



Pero volvamos al nuestro, a nuestra Leda, a la Leda de Miguel Ángel, o mejor, a la copia de la Leda de Miguel Ángel. En efecto, también esta obra se perdió, parece que en una hoguera en la corte francesa del siglo XVII. Pero antes muchos otros artistas tuvieron ocasión de admirarla e imitarla, como parece el caso de Francesco Brina, italiano del s:XVI, a quien se atribuye nuestra joyita.

Leda y el cisne. National Gallery (Londres)

Pero no es esta magnífica copia lo único que nos queda de la obra de Miguel Ángel: tenemos un estudio para  la cabeza de Leda:


Y en alguna de sus esculturas se hace evidente el mismo cuerpo desnudo, en idéntica posición, aunque utilizado para otro motivo diferente, como la escultura que representa la Noche, realizada para la tumba del hermano de Lorenzo el Magnífico, y que hoy podemos ver en las Capillas Mediceas en Florencia


En muchas de las representaciones del mito prima el aspecto sensual y carnal de la historia. Pero el cisne es un animal cargado de simbolismo en numerosas culturas, desde la India a Siberia, símbolo de luz, pureza e iniciación, y en la antigua Grecia, de la fuerza procreadora masculina. Incluso el arte cristiano retomó este motivo amoroso para representar la bajada del Espíritu Santo sobre la Virgen María: en la puerta de la basílica de San Pedro están esculpidos Leda y el Cisne. El cuadro de Moreau, sin duda, puede leerse desde esta perspectiva.
Para terminar, os propongo leer el final del texto de Higino, el catasterismo propiamente dicho: Ipse autem avolavit, et quod ab hominibus alte volans caelo videbatur, inter sidera dictus est esse constitutus. Así se explica el origen de la constelación de Cygnus, también conocida como la Cruz del Norte, que atraviesa la Vía Láctea.
Como veis, una vez más los textos nos abren inesperadas puertas que siempre merece la pena traspasar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

HIJOS DE EQUIDNA Y TIFÓN

 Hace días fue Higino quien, con su sospechoso Bosphorum, nos dio la oportunidad de adentrarnos en el  mar Negro, siguiendo a la enloquecida Ío. Hoy quiero servirme de Apolodoro para presentaros a una familia de lo más terrorífica. Traduciendo el texto sobre el décimo trabajo de Heracles, el que le trajo a las costas de la actual Cádiz en busca de los bueyes de Gerión, hemos conocido a ese misterioso κυων δικεφαλος , el perro de dos cabezas que vigilaba el rebaño y al que Heracles tuvo que matar para apoderarse de los bueyes. Apolodoro nos dice que era hijo de Tifón y Equidna, lo que le hace hermano de otro temible can, más famoso que Ortro, ¿adivináis de quién se trata? Cerbero, claro, quien, no con dos, sino con tres cabezas y cola de serpiente, tenía la misión de vigilar la entrada de los infiernos para impedir la salida a los muertos y la entrada a los vivos. Aquí tenemos una imagen de cada uno, aunque Ortro no da mucho miedo, la verdad.
  Pero estos dos perros monstruosos no son los únicos hermanos con quienes se enfrentó Heracles, el héroe matador de monstruos por excelencia. También la Hidra de Lerna pertenece a esta singular familia, hija, como los anteriores, de Tifón y Equidna. Sí, la Hidra, esa serpiente de nueve cabezas que se regeneraban continuamente al ser cortadas. Con ayuda de su sobrino Yolao, que quemaba cada vez con tizones la herida para impedir que la carne se regenerase, Heracles consiguió acabar con ella.
Y a la vista de tan peculiar descendencia, nos entra la curiosidad por saber más de esos prolíficos progenitores. ¿Quiénes eran Tifón y Equidna?   
                                                                                         .
Tifón, el padre, era un ser gigantesco y aterrador: su cabeza rozaba las estrellas y con sus brazos extendidos, cuyos dedos remataban cabezas de dragones, podía tocar a la vez Oriente y Occidente. Sus ojos lanzaban llamas y horribles víboras ceñían la parte inferior de su cuerpo alado. Sobre su origen hay varias leyendas: o bien es el hijo menor de Gea, o bien lo engendró Hera solita, sin ayuda masculina; luego se lo entregó a otro ser monstruoso, a la serpiente Pitón (sí, a la que mató Apolo para apoderarse del oráculo de Delfos), para que lo criase. Fuera como fuera, lo cierto es que Tifón atacó a los dioses y Zeus, tras una larga persecución, consiguió aplastarlo arrojándole encima el monte Etna, de donde salen a veces todavía las llamas y los rugidos del monstruo prisionero.         

Y si en esta imagen no parece tan terrible mirad en cambio a qué devastador fenómeno meteorológico ha dejado su nombre, a un ciclón propio de las costas de Asia, como el que asoló Filipinas hace unas semanas



¿Y Equidna, la madre?, pues tampoco era ningún angelito. Equidna, la víbora, tenía un cuerpo de mujer terminado en cola de serpiente en lugar de piernas. Según alguna tradición, vivía en el Peloponeso, y tenía la fea costumbre de andar por ahí devorando viandantes; quien se encargó de darle muerte fue, ni más ni menos, que Argo de los Cien Ojos.
Ya hemos hablado de 3 de los hijos que tuvieron este par de monstruos, pero aún queda un cuarto hermano, hermana, mejor dicho. Se trata de la Quimera, animal con parte de león, parte de serpiente y parte de cabra, que despedía llamas por la boca, y a quien quitó de en medio el héroe Belerofonte a lomos de su caballo Pegaso: puso un trozo de plomo en la punta de su lanza, al calor de las llamas que despedía la Quimera el plomo se derritió y mató a la bestia
Pero aquí no acaba la saga, ya que la madre, Equidna, en un momento dado se unió a su propio hijo Ortro y de ellos nacieron dos viejos conocidos: el león de Nemea, a quien mató Heracles en su primer trabajo y con cuya piel se cubrió a partir de entonces, y la Esfinge, el monstruo con rostro de mujer, pecho, patas y cola de león y alas, como un ave de rapiña, que devoraba a los incautos que pasaban por Tebas y no sabían responder al enigma que les planteaba; hasta que llegó Edipo, claro.
Como veis, una larga tradición familiar de seres fantásticos, enemigos ideales en los relatos mitológicos, que dan más valor al coraje, la fuerza o la astucia de determinados héroes. Y comprobamos que en muchos de estos seres aparece la serpiente como elemento recurrente: algunos son verdaderas serpientes, como Equidna o la Hidra; otros tienen atributos serpentinos en alguna parte de su cuerpo. La serpiente, el animal que simboliza mejor que ningún otro las fuerzas telúricas, las que provienen del interior de la tierra por la que se arrastra. Y así, el simbolismo de la serpiente tiene una doble cara: por un lado representa los poderes benéficos de la tierra y garantiza la fecundidad. Es un animal al que se asocian virtudes sanadoras, ligado a la salud y la vida, y como tal es atributo de Apolo y Asclepio, dios de la medicina. Pero también aparece ligado a la muerte y a las fuerzas maléficas, siendo este el aspecto que se impuso en el imaginario colectivo occidental.

domingo, 24 de octubre de 2010

LOS BÓSFOROS DE IO

 Traduciendo el texto de Higino sobre la desdichada Io, nos topamos con una dificultad: el término Bosphorum, aparentemente en acusativo, no encaja con la sintaxis de la frase, cuyo verbo es pasivo. Pensamos que tenía que haber algún error, y así comenzó la búsqueda que, una vez más, nos hace un poco menos ignorantes.Y es que lo que nos parece un acusativo es en realidad un genitivo plural.
El término es griego en su origen: Βοσπορος , literalmente, "paso para una vaca". Siempre lo asociamos al estrecho que separa Europa de Asia, el conocido estrecho de Estambul que une el mar de Mármara con el mar Negro (mirad el mapa superior). Pero en realidad este es sólo uno de los dos estrechos que reciben de manera especial el nombre de Bósforo. Este es el Bósforo Tracio, pues así se llamaba la región que se extendía desde Macedonia hasta el mar Negro(sombreada en el segundo mapa). Pero no fue este el único paso que atravesó Io en su enloquecida huída del tábano. Como nos dice Higino: in Scythiam tranavit, es decir, que nadó hacia Escitia, una región euroasiática que se extendía desde el norte del mar Negro hasta el sur de los montes Urales. Y para llegar hasta allí, atravesó otro estrecho, el Bósforo Cimerio, que actualmente es conocido como estrecho de Kerch, perteneciente a Ucrania, y que conecta el mar Negro con el mar de Azov. Luego no un Bósforo, sino dos, no un acusativo singular, sino un genitivo plural. ¿Cómo? O bien una forma sincopada, para evitar la cacofonía Bosphororum, o bien la forma arcaica del genitivo plural de la 2ª declinación: -um, que a su vez deriva de *-om (pensad en el griego -ων ).
Y, por lo tanto, unde Bosphorum fines sunt dictae: "de ahí que se llamaron territorios de los Bósforos"

Y tras explicaciones tan áridas y tras tantos mapas, os dejo un par de imágenes relajantes: una foto actual del estrecho de Estambul,


y una bonita vista del estrecho de Kerch. ¡Sí que nadó la pobre Io!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LOS ETRUSCOS, ESOS GRANDES DESCONOCIDOS

En estos primeros días de clase ha salido a nuestro encuentro un antiguo pueblo del que muchos no habíais oído hablar: los etruscos, que habitaron parte de la península itálica y cuyo alfabeto adoptaron los romanos para escribir la lengua que empezamos a aprender, el latín.

No es mala idea averigüar algo más sobre ellos y sobre la influencia que su avanzada cultura tuvo en la civilización romana. Lo primero será situarlos en el tiempo y en el espacio. Aquí tenemos un mapa que nos muestra el territorio que ocupaban: al norte de Roma, en gran parte lo que actualmente es la región italiana de la Toscana, y siendo el río Tíber su límite natural.

Sabemos que su civilización floreció entre el siglo X y el siglo VIII a.C., es decir, antes de la legendaria fundación de Roma (753 a.C.), alcanzando su máximo esplendor entre el 600 y el 400 a.C., y aunque los eruditos no se ponen de acuerdo sobre su origen, la idea más aceptada actualmente es que eran un pueblo autóctono de la península itálica con fuerte influencia de pueblos orientales, recibida a través de los fenicios y del mundo griego. Gran parte del misterio que rodea a los etruscos se debe al hecho de que su lengua sigue aún sin ser descifrada: podemos leerla (recordad que los etruscos tomaron el alfabeto de los griegos), pero no entenderla. La mayoría de los testimonios de esta lengua son epigráficos, es decir, escritos en soporte duro (piedra, metal). No estaría de más echar un vistazo a la entrada que dedicamos al tema de la epigrafía en este blog el 19 de enero: SCRIPTA MANENT.

Como muestra, aquí tenemos una imagen del "Hígado de Piacenza"una pieza de bronce que representa las distintas partes en que se dividía el hígado del animal que los sacerdotes iban a examinar para averigüar la voluntad de los dioses. Los sacerdotes examinaban el hígado como símbolo del cielo, luego este mapa sería su representación del cielo, dividido en compartimentos, con los nombres de cada dios. Y es que el mundo religioso de los etruscos, del que la religión romana tomó tantos aspectos, es otro de sus grandes atractivos. Un mundo en el que se mezclan los dioses y sus mitos con la superstición y las prácticas rituales de carácter mágico. Junto a la práctica adivinatoria a través del estudio de las entrañas de los animales sacrificados, de la que nos habla el hígado de Piacenza, y que era conocida como haruspicina, los etruscos también estudiaban el vuelo de las aves con fines adivinatorios. Roma adoptó ambas, y así los harúspices y los augures eran los sacerdotes encargados de interpretar las señales divinas según estas disciplinas etruscas.
Otros aspectos, como el arte, la arquitectura, la ingeniería, la organización política y social, el comercio o la navegación, nos hablan de una cultura rica y sofisticada, que en cierto modo constituye una conexión entre Grecia y Roma, entre Oriente y Occidente. La civilización de unos hombres que sabían entregarse a los placeres de la vida, al menos así los han retratado los escritores romanos que nos hablan de ellos. Les llamaba la atención, sobre todo, el papel de la mujer estrusca en la sociedad, pues lejos de permanecer relegadas en un segundo plano, como las mujeres griegas y romanas, tomaban parte activa de la vida pública y disfrutaban de amplias libertades y derechos, ocupando lugares de importancia y compartiendo con los hombres un espacio en la sociedad. Algunos estudiosos hablan incluso de una sociedad con rasgos de ginecocracia (bonita palabra de origen griego con la misma raíz que ginecólogo o misógino).

Es en las tumbas, y en general en el mundo funerario, donde encontramos los testimonios más espectaculares del arte etrusco. Así que acabaremos esta entrada disfrutando con imágenes de pintura y escultura etruscas: una escena de danza que decora el interior de una tumba, y la conocidísima "Loba capitolina", escultura en bronce que es ya el símbolo de Roma, aunque los dos gemelos, Rómulo y Remo, fueron añadidos unos 20 siglos más tarde.

domingo, 25 de julio de 2010

ARTEMISIA II DE CARIA

Sin salir de la "National Gallery" encontramos este pequeño cuadro de Mantegna (pintor italiano del s. XV). La obra, que en realidad forma parte de un díptico, está realizada de manera que parezca un bajorrelieve. El título es sólo descriptivo: "Mujer bebiendo". Sí, pero ¿quién es esa mujer y qué es lo que está bebiendo? La información que acompaña al cuadro nos sugiere dos posibilidades: o Sofonisba, hija del general cartaginés Asdrúbal, mujer tan especial, al parecer, que Masinisa, rey númida, decidió ayudarla para que no sufriera la humillación de ser prisionera de los romanos: le ofreció una copa con veneno que ella bebió sin dudar.
Me gusta más, sin embargo, la segunda opción: se trataría de Artemisia II de Caria, región al sur de la actual Turquía, que en el siglo IV a.C. era una satrapía o provincia del imperio persa (mirad el mapa)Artemisia se casó con su hermano Mausolo, que desde el año 377 a.C. era el sátrapa o gobernador de Caria. A la muerte del marido y hermano ella asumió el gobierno de la región durante los dos años que le sobrevivió. Si es esta la mujer que pintó Mantegna, la copa que se lleva a los labios contiene las cenizas de su esposo, que, mezcladas con vino, bebió hasta su muerte: tal fue el dolor que en ella provocó su pérdida. De alguna manera quiso convertirse en el sepulcro viviente del ser amado.

Pero no fue el cuerpo de su esposa el único sepulcro de Mausolo: Artemisia encargó a los mejores escultores y arquitectos de la época que construyeran un monumento funerario en honor a su marido: lo que conocemos como el Mausoleo de Halicarnaso, una de las Siete Maravillas del Mundo. Y así, del nombre propio del sátrapa de Caria, deriva el de los comunes mausoleos: suntuosos monumentos funerarios.
Y suntuoso debió de ser, a juzgar por las noticias que de él nos quedan (desapareció en un terremoto a principios del s. XV) : una estructura rectangular en mármol blanco; sobre ella, más de cien columnas jónicas que soportaban una pirámide escalonada. Rematando el conjunto, una colosal cuádriga, probablemente con las efigies de Artemisia y Mausolo. Arriba tenéis una imagen de lo que pudo ser.

Hoy en el lugar sólo quedan ruinas, pero para admirar los pocos restos que sobrevivieron al terremoto y al posterior saqueo, nos basta con abandonar la "National Gallery" y encaminarnos al "British Museum", donde, entre infinidad de valiosos vestigios de las antiguas civilizaciones, conservan fragmentos de uno de los colosales caballos que tiraban de la cuádriga.

Y las preguntas siguen: si la nuestra es Artemisia II, ¿quién fue Artemisia I? Averigüarlo os ayudará a entender que las mujeres no siempre estuvieron ocultas en las sombras de la Historia.

Imposible cerrar esta entrada sin dejar uno de los más hermosos dibujos que hasta hoy se podían ver en el "British Museum" (exposición temporal de Dibujos de los Maestros del Renacimiento italiano). El rostro de otra mujer que salió de la mano de Leonardo. Sobran las palabras.