En estos primeros días de clase ha salido a nuestro encuentro un antiguo pueblo del que muchos no habíais oído hablar: los etruscos, que habitaron parte de la península itálica y cuyo alfabeto adoptaron los romanos para escribir la lengua que empezamos a aprender, el latín.
No es mala idea averigüar algo más sobre ellos y sobre la influencia que su avanzada cultura tuvo en la civilización romana. Lo primero será situarlos en el tiempo y en el espacio. Aquí tenemos un mapa que nos muestra el territorio que ocupaban: al norte de Roma, en gran parte lo que actualmente es la región italiana de la Toscana, y siendo el río Tíber su límite natural.
No es mala idea averigüar algo más sobre ellos y sobre la influencia que su avanzada cultura tuvo en la civilización romana. Lo primero será situarlos en el tiempo y en el espacio. Aquí tenemos un mapa que nos muestra el territorio que ocupaban: al norte de Roma, en gran parte lo que actualmente es la región italiana de la Toscana, y siendo el río Tíber su límite natural.



Otros aspectos, como el arte, la arquitectura, la ingeniería, la organización política y social, el comercio o la navegación, nos hablan de una cultura rica y sofisticada, que en cierto modo constituye una conexión entre Grecia y Roma, entre Oriente y Occidente. La civilización de unos hombres que sabían entregarse a los placeres de la vida, al menos así los han retratado los escritores romanos que nos ha
blan de ellos. Les llamaba la atención, sobre todo, el papel de la mujer estrusca en la sociedad, pues lejos de permanecer relegadas en un segundo plano, como las mujeres griegas y romanas, tomaban parte activa de la vida pública y disfrutaban de amplias libertades y derechos, ocupando lugares de importancia y compartiendo con los hombres un espacio en la sociedad. Algunos estudiosos hablan incluso de una sociedad con rasgos de ginecocracia (bonita palabra de origen griego con la misma raíz que ginecólogo o misógino).

Es en las tumbas, y en general en el mundo funerario, donde encontramos los testimonios más espectaculares del arte etrusco. Así que acabaremos esta entrada disfrutando con imágenes de pintura y escultura etruscas: una escena de danza que decora el interior de una tumba, y la conocidísima "Loba capitolina", escultura en bronce que es ya el símbolo de Roma, aunque los dos gemelos, Rómulo y Remo, fueron añadidos unos 20 siglos más tarde.

